Los 323 héroes del Crucero General Belgrano
El buque llevaba 1093 tripulantes a bordo. El 2 de mayo de 1982, dos torpedos lanzados por el submarino británico HMS Conqueror selló su destino.
A las cinco de la tarde, el gigante de 13.500 toneladas se hundió en el océano. 770 hombres alcanzaron las balsas. 323 quedaron en las profundidades del mar austral. Estos son los nombres de aquellos que dieron su vida por la Patria.
Relato Histórico del Hundimiento
Domingo 2 de mayo de 1982.
Cuatro de la tarde.
El viento azota al buque en el mar austral. El cielo se tiñe de negro.
El pronóstico meteorológico es malo para las próximas doce horas.
El ARA General Belgrano se encuentra navegando en Latitud 55°24'S y Longitud 61°32′ W. Coordenadas: 55°24'S 61°32'0, fuera de la zona de guerra establecida.
Desde el otro lado del océano, la orden llega clara y limpia al HMS Conqueror.
La recibe el comandante del submarino británico, que desde hace dos días ha detectado al crucero argentino y lo sigue desde las profundidades del océano.
-Disparen a hundir.
Las tres palabras pronunciadas por la primera ministra Margaret Thatcher sellan el destino del gigante de acero.
A las 16:01 impacta el primer torpedo MK8.
El buque se sacude violentamente y todo es oscuridad.
La mole de 13.500 toneladas parece elevarse por los aires.
Una segunda explosión en la proa desprende 15 metros del buque.
Y todo se convierte en un infierno de llamas, petróleo derramado y horror.
Los marinos que están en el comedor, a solo 10 metros de donde pega el primer torpedo, ven una bola de fuego que surge de las entrañas de Belgrano.
Las llamas los alcanzan, se están quemando.
Se cubren la cara, instintivamente.
Pero el pelo, la ropa, la piel son devorados por el fuego.
El ARA comienza a inclinarse a babor. El olor acre de los explosivos inunda todos los compartimientos.
A las 16:05 algunos tripulantes quieren controlar las averías, pero es imposible.
Informan, por una línea de teléfono directa, que no pueden reparar los daños.
En cubierta, los comandantes deben tomar una decisión.
El personal del buque se moviliza hacia la cubierta principal, entre chorros de vapor y petróleo.
Tres minutos más tarde, los hombres se dirigen a las balsas asignadas.
El ARA tiene 72, de las cuales 62 alcanzan para toda la tripulación.
Desde el puente de mando las órdenes llegan a través de megáfonos y se retransmiten gritando entre el crujir de los hierros.
Los marinos rescatan a los heridos.
Los llevan en sus hombros.
Los médicos y enfermeros intentan calmar el dolor de los quemados e inyectan morfina: marcan con la sangre de los heridos una M en la frente para saber quiénes ya la han recibido.
A las 16:10 la escora aumenta 1 grado por minuto.
El casco se hunde y el agua entra al buque a toneladas.
Nadie quiere dejar solo al crucero, todos luchan en cubierta.
Se ordena, por precaución, que se lancen las balsas al mar.
El buque parece estabilizarse y provoca esperanzas entre los hombres.
Los marinos siguen bajando de la cubierta al interior de la nave para verificar si ha quedado algún herido.
Algunos dan su vida al intentar ayudar a sus camaradas.
A las 16:18 la inclinación ya es de 20 grados y el petróleo está derramado en la cubierta.
Hay que aferrarse para no caer al mar.
A las 16:23 el comandante Héctor Bonzo da la voz de abandono.
"La voz más trágica que puede dar un marino", diría años más tarde.
Los heridos son los primeros en ser llevados a las balsas, con capacidad para 22 personas y equipadas de víveres.
Los hombres bajan hacia el mar embravecido por las redes, los cabos de cáñamo, y muchos saltan al techo de las balsas salvavidas.
Treinta y nueve minutos después del primer torpedo, el comandante se arroja al agua junto al suboficial Ramón Barrionuevo.
Son los últimos hombres en abandonar al crucero que se hunde en un mar furioso.
A las 16:50 la escora de 60 grados anula el inexorable final.
Un denso humo blanco pinta la oscura noche que ya se avecina.
A las 5 de la tarde, el General Belgrano parece querer escapar de su destino y se eleva.
Es solo un instante, antes de que el mar se lo trague para siempre.
"¡Viva la patria! ¡Viva el Belgrano!", gritan los marinos sobrevivientes.
De los 1093 tripulantes, 720 hombres lograron alcanzar las balsas. 323 quedan en las profundidades del mar argentino.
"El crucero y su tripulación van a seguir navegando siempre mientras los recordemos", dijo el comandante Bonzo.
Estos son los rostros y los nombres de los 323 héroes que encontraron su fin junto al ARA General Belgrano.
Recordémoslos.
Nómina Completa de los 323 Héroes del Belgrano
(Estructura publicada: Apellido, Nombre / Provincia / Localidad / Grado y Escalafón)
Nombre Completo
Provincia
Localidad
Grado / Escalafón
Acevedo, Ignacio Alfredo
Buenos Aires
BNPB
CP SS
Aguirre, Juan José
Buenos Aires
BNPB
GU TC
Ahumada, Hugo Dardo
San Juan
CAUCETE
CS CI
Ahumada, Julio César
San Juan
CAUCETE
MICS
Aleman, Humberto César
Jujuy
EL CARMEN
CO CS
Alfaro, Miguel Alberto
Mendoza
MENDOZA
CS CI
Almirón, Walter Norberto
Buenos Aires
TIGRE
CO CS
Álvarez, César Ernesto
San Juan
SAN JUAN
SS SI
Álvarez, Oscar Manuel
Santa Fe
ROSARIO
CP SS
Álvarez, Rubén Horacio
Buenos Aires
C. DORREGO
CO CS
Amarilla, Hipólito Jorge D.
Corrientes
SLU. PALMAR
MI CS
Amergaray, Alberto Edgardo
La Pampa
GRAL. PICO
CO CS
Andrada, Manuel Antonio
Córdoba
V.D.L. ROSAS
SS SI
Andrada, Norberto
Chaco
TACO POZO
CP SS
Arce, Ángel Antonio
Córdoba
R. SEGUNDO
CP SS
Ávila, Heriberto
Santiago del Estero
V. ROBLES
AG AG
Ávila, Leopoldo
Santiago del Estero
V. ROBLES
AG AG
Azar, Domingo Miguel
Buenos Aires
SAN MIGUEL
MI CS
Báez, Roberto Antonio
Formosa
COL. VILLAF.
CS CI
Baiud, Jorge Carlos
Entre Ríos
PARANÁ
CP SS
Balmaceda, Argentino Antonio
San Juan
SAN JUAN
CP SS
Barrionuevo, Juan Edelmiro
Tucumán
TUCUMÁN
CP SS
Barrionuevo, Robustiano A.
Catamarca
ANDALGALA
SS SI
Barrios, Ramón
Chaco
BARRANQ.
SM SM
Bedini, Juan Domingo
Mendoza
MENDOZA
CP SS
Behrendt, Eduardo Gustavo
Buenos Aires
B. BLANCA
CS CI
Benítez, Juan Rogelio
Buenos Aires
G. PACHECO
CS CI
Benítez, Pantaleon
Chaco
COL. ELISA
CP SS
Bollo, Juan Carlos
Buenos Aires
B. BLANCA
CS CI
Campos, Bernardino Isidoro
Salta
SALTA
CP SS
Cardozo, José Daniel
Buenos Aires
ITUZAINGÓ
CO CS
Cardozo, Julio Antonio
Corrientes
CORRIENTES
CI CP
Casali, Héctor Aníbal
Santa Fe
LAS TOSCAS
CO CS
Cassano, Julio Ernesto
Buenos Aires
AVELLANEDA
CP SS
Castillo, Osvaldo Roque
Córdoba
V. DEL ROSARIO
CP SS
Castro, Pedro Antonio
San Juan
SAN JUAN
CP SS
Caticha, Rubén Darío
Buenos Aires
CHACABUCO
CP CS
Chaile, José Francisco
Salta
CAFAYATE
CS CI
Chaile, Omar Andrés
Jujuy
LEDESMA
CO CS
Coronel, Abel Eugenio
Santa Fe
TOSTADO
CP SS
Correa, Héctor Basilio
Entre Ríos
GUALEGUAY
CP SS
Corvalán, Néstor Daniel
Tucumán
TUCUMÁN
CS CI
Cuello, Julio César
San Juan
CAUCETE
MI CS
Díaz, Antonio María
Corrientes
GOYA
CO CS
Díaz, Luis Roberto
Buenos Aires
CHACABUCO
CO CS
Diez Gómez, Héctor Hugo
Jujuy
S. S. JUJUY
CO CS
Dorgambide, Fernando
Buenos Aires
CAPITAL FEDERAL
CS CI
Escobar, René Antonio
Tucumán
TUCUMÁN
CO CS
Escudero, Juan Miguel
Mendoza
LAS HERAS
CI CP
Esturel, Daniel Osvaldo
Santa Fe
ROSARIO
CS CI
Fabián, Ramón Vicente
Salta
SALTA
CO CS
Fajardo, Sixto Javier
Buenos Aires
CAPITAL FEDERAL
CO CS
Farfán, Raúl Aristóbulo
Jujuy
S. S. JUJUY
CO CS
Gianotti, Luis Armando
Entre Ríos
PARANÁ
MI CS
Giaretti, Claudio Marcelo
Santa Fe
SANTA FÉ
CO CS
Giorgi, Humberto Omar
Entre Ríos
IBICUY
CO CS
Godoy, Rubén Oscar
San Luis
V. MERCEDES
CS CI
González, Miguel Antonio
Tucumán
CHICLIGASTA
CO CS
Gorordo, Raúl Omar
Córdoba
BELL VILLE
CP SS
Gorosito, Héctor Omar
Buenos Aires
SALADILLO
CS CI
Gorosito, Néstor César
Buenos Aires
B. BLANCA
CO CS
Miguel, Eduardo Elías
Mendoza
MENDOZA
CP SS
Miranda, Gerardo Nicolás
Mendoza
MENDOZA
CS CI
Miretti, Gustavo Osvaldo
Santa Fe
RAFAELA
CO CS
Molina, Adolfo Ernesto
Córdoba
RÍO CUARTO
CO CS
Ocampo, Julián Héctor
Santa Fe
VERA
CO CS
Ojeda, Antonio Javier
Chaco
RESISTENCIA
SS SI
Olariaga, Roberto Nicolás
Córdoba
CRUZ DEL EJE
SS SI
Orellana, José Del Carmen
Tucumán
TACO RALO
SS SI
Paz, Ricardo Armando
Salta
SAN MARTÍN
CO CS
Peña, Juan Efraín
Buenos Aires
LUJÁN
MI CS
Peralta, Jorge Carlos
Santa Fe
SANTA ROSA
CO CS
Quilahueque, Isaías
Río Negro
RÍO NEGRO
CS CI
Quintana, Roque Ramón
Tucumán
TUCUMÁN
CP SS
Quipildor, Oscar Alberto
Tucumán
TAFÍ VIEJO
CS CI
Sancho, Roberto Enrique
Jujuy
SAN PEDRO
CO CS
Sarmiento, Aníbal César
San Juan
RAWSON
CS CI
Seitún, Gustavo Daniel
Buenos Aires
JUNÍN
CO CS
Sendros, Jorge Alberto
Entre Ríos
CONCORDIA
CI CP
Uzqueda, Roberto Antonio
Jujuy
LEDESMA
CO CS
Valdéz, Carlos Alberto
Catamarca
TINOGASTA
CP SS
Vanega, Carlos Humberto
La Rioja
CHILECITO
CP SS
Vargas García, Héctor Alejandro
San Juan
RAWSON
CS CI
Vargas, Omar
Salta
ANTA
MI CS
Zárate, Sergio Rubén
Entre Ríos
PARANÁ
CI CP
Zarzoso, Fernando Fabián
Jujuy
SAN PEDRO
CO CS
Zolorzano, Ramón Agustín
Chaco
GANCEDO
CO CS
Zurbriggen, Elías Luis
Santa Fe
RAFAELA
CO CS
Los 323 héroes del Crucero General Belgrano
El buque llevaba 1093 tripulantes a bordo. El 2 de mayo de 1982, dos torpedos lanzados por el submarino británico HMS Conqueror sellaron su destino. A las cinco de la tarde, el gigante de 13.500 toneladas se hundió en el océano. 770 hombres alcanzaron las balsas; 323 quedaron en las profundidades del mar austral.
Los marinos que están en el comedor, a solo 10 metros de donde pega el primer torpedo, ven una bola de fuego que surge de las entrañas del Belgrano. Las llamas los alcanzan. Se cubren la cara instintivamente, pero el pelo, la ropa y la piel son devorados por el fuego.
El ARA comienza a inclinarse a babor. El olor acre de los explosivos inunda todos los compartimientos.
A las 16:05 algunos tripulantes quieren controlar las averías, pero es imposible. Informan, por una línea de teléfono directa, que no pueden reparar los daños. En cubierta, los comandantes deben tomar una decisión. El personal del buque se moviliza hacia la cubierta principal, entre chorros de vapor y petróleo.
Tres minutos más tarde, los hombres se dirigen a las balsas asignadas. El ARA tiene 72, de las cuales 62 alcanzan para toda la tripulación. Desde el puente de mando las órdenes llegan a través de megáfonos y se retransmiten gritando entre el crujir de los hierros.
Los marinos rescatan a los heridos y los llevan en sus hombros. Los médicos y enfermeros intentan calmar el dolor de los quemados e inyectan morfina: marcan con la sangre de los heridos una "M" en la frente para saber quiénes ya la han recibido.
A las 16:10 la escora aumenta 1 grado por minuto. El casco se hunde y el agua entra al buque a toneladas. Nadie quiere dejar solo al crucero; todos luchan en cubierta. Se ordena, por precaución, que se lancen las balsas al mar. El buque parece estabilizarse y provoca esperanzas entre los hombres. Los marinos siguen bajando de la cubierta al interior de la nave para verificar si ha quedado algún herido. Algunos dan su vida al intentar ayudar a sus camaradas.
A las 16:18 la inclinación ya es de 20 grados y el petróleo está derramado en la cubierta. Hay que aferrarse para no caer al mar.
Los heridos son los primeros en ser llevados a las balsas, con capacidad para 22 personas y equipadas de víveres. Los hombres bajan hacia el mar embravecido por las redes, los cabos de cáñamo, y muchos saltan al techo de las balsas salvavidas.
Treinta y nueve minutos después del primer torpedo, el comandante se arroja al agua junto al suboficial Ramón Barrionuevo. Son los últimos hombres en abandonar el crucero que se hunde en un mar furioso.
A las 16:50 la escora de 60 grados anuncia el inexorable final. Un denso humo blanco pinta la oscura noche que ya se avecina.
A las 5 de la tarde, el General Belgrano parece querer escapar de su destino y se eleva. Es solo un instante, antes de que el mar se lo trague para siempre.
De los 1.093 tripulantes, 770 hombres lograron alcanzar las balsas. 323 quedaron en las profundidades del mar argentino.
Comentarios
Publicar un comentario